SGAE

Hemos estado hablando de la licencia del CD. Nos gustará que se pudiera reproducir y copiar sin ningún problema, pero yo soy socio de la SGAE. Hace 30 años las cosas eran un poco distintas. Los compositores desconocidos estábamos encantados de que nuestras creaciones sonaran en cualquier medio y la única preocupación era mantener la autoría de los temas. Seguramente la letra pequeña de los contratos y las normas de funcionamiento de la SGAE eran las mismas, pero desde luego la forma de proceder, no. Yo no quiero que la peluquera de mi barrio tenga que pagar por poner la radio mientras corta el pelo. En definitiva, he decidido borrarme de la SGAE. Mañana iré a la oficina de Oviedo para solicitarlo por escrito.